lunes, 10 de marzo de 2008

EDUCACION Y COMPORTAMIENTO

En lo que respecta a este tema, es preciso, ante todo, partir de cierta premisa: una vez que el perro se lleva a la casa, debe ser considerado exactamente igual que un nuevo miembro de la familia. Por tanto, en la educación del cachorro hay que pensar que se trata de una criatura sin un carácter ya formado: por este motivo, resulta muy importante la manera cómo se le enseña a vivir, porque su carácter, una vez adulto, depender en gran parte de sus amos. Como sucede con los niños, el perro debe comprender por qué se le regaña. Sólo así podrá evitar el error que ha cometido.

La honestidad y la coherencia en la educación del perro son otros factores fundamentales: engañar al animal pidiéndole que vaya a buscar un objeto con la promesa de un terrón de azúcar, es contraproducente y denota, sobre todo, la equivocada tendencia a considerar al perro como un ser inferior. Por otra parte, el castigo si es necesario, resulta indispensable. Recordemos, sin embargo, que es preciso no perder nunca la calma, ni dejarse llevar por el enojo, pegándole al perro con un bastón. Será suficiente con una amonestación dura con voz firme y decidida. Es conveniente recordar, además, que si al perro le gritan varias personas al mismo tiempo se confunde y no comprende el motivo de la regañina. Uno de los mayores riesgos que se corre cuando se lleva un cachorro al hogar es el de viciarlo. Los aullidos nocturnos de los primeros días, no deben ser motivo para apiadarse de él, así como sería mejor no ofrecerle golosinas gratuitamente fuera del horario de las comidas: estas concesiones podrían costar muy caras cuando el perro, una vez adulto, pretendiera dormir en la cama del amo y comer en cualquier hora del día. Desde los primeros días, el cachorro debe aprender a dormir en un adecuado lecho que se le debe preparar especialmente, y a comer sólo en su comedero. Para acostumbrarlo mejor, debe mantenerse una cierta regularidad en los horarios, tal vez acostándolo antes de la hora elegida para hacerlo sus amos.

Además, es conveniente habituarlo inmediatamente a no ensuciar dentro de la casa, armándose de paciencia y bajándolo a la calle cada dos o tres horas, hasta que comprenda que debe ensuciar en la tierra.

0 comentarios:

Design konnio.com